Dos enfermedades, un mismo tejido, lugares distintos
La confusión es entendible: las dos enfermedades tienen que ver con tejido endometrial que está donde no debería. La diferencia está en dónde.
En la endometriosis, el tejido crece fuera del útero: en los ovarios, en el peritoneo, en los ligamentos que sostienen el útero, y en la enfermedad profunda también en el intestino o la vejiga.
En la adenomiosis, el tejido crece dentro de la pared muscular del propio útero —el miometrio—. El útero se engruesa, se vuelve más globuloso y contrae de forma anormal.
Esa diferencia de localización explica todo lo demás: por qué duelen distinto, por qué se ven en estudios distintos y por qué no se tratan igual.
Cómo se manifiestan
Adenomiosis
- Sangrado menstrual abundante, con coágulos. Suele ser el síntoma dominante.
- Dolor menstrual difuso, que la paciente describe como un dolor “en todo el vientre” más que localizado en un punto.
- Sensación de peso o de aumento de volumen en el bajo vientre.
- Útero aumentado de tamaño, palpable en el examen físico.
- Con frecuencia aparece o se hace evidente después de los 35 años.
Endometriosis
- Dolor menstrual que puede ser muy localizado y que con frecuencia empieza uno o dos días antes del sangrado.
- Dolor durante las relaciones sexuales, especialmente profundo.
- Dolor al defecar o al orinar, sobre todo durante la menstruación.
- Síntomas digestivos cíclicos, que siguen el ritmo del ciclo.
- Puede aparecer desde la adolescencia.
Puedes ver el detalle en síntomas de endometriosis.
Coexisten más de lo que se cree
Este es el punto con más consecuencias prácticas: una proporción importante de pacientes con endometriosis tiene también adenomiosis.
Y de ahí sale una de las situaciones más frustrantes de esta patología: una paciente se opera de endometriosis, la cirugía queda bien hecha, la enfermedad se resecó completa — y sigue con dolor menstrual y sangrado abundante. No es que la cirugía haya fallado. Es que había una segunda enfermedad que esa cirugía no podía resolver y que nadie había diagnosticado.
Por eso, en el estudio de una paciente con dolor menstrual severo, hay que buscar las dos.
Cómo se diagnostica cada una
Adenomiosis
Se diagnostica con ecografía transvaginal, siempre que el ecografista sepa qué buscar en el miometrio: engrosamiento asimétrico de la pared, islas de tejido endometrial, estriaciones lineales, quistes miometriales, pérdida de la definición de la zona de unión. La resonancia magnética la define muy bien cuando la ecografía deja dudas.
Durante mucho tiempo se dijo que la adenomiosis solo se podía confirmar examinando el útero después de extirparlo. Eso ya no es cierto, y sostenerlo hoy lleva a histerectomías que se podrían haber evitado.
Endometriosis
La ecografía convencional puede ver un endometrioma en el ovario, pero la enfermedad peritoneal superficial y buena parte de la profunda no se ven si el estudio no está dirigido a buscarlas. Para eso existe la ecografía de mapeo.
Por qué el tratamiento no es el mismo
Acá está la razón por la que distinguirlas importa de verdad.
Endometriosis
Cuando hay indicación, la cirugía laparoscópica puede resecar las lesiones. Existe un plano quirúrgico: el tejido enfermo se puede separar del sano. La cirugía puede ser resolutiva conservando el útero y los ovarios.
Adenomiosis
No hay un plano equivalente. El tejido está infiltrado difusamente en la pared del útero, así que no existe algo que resecar sin sacrificar el órgano. El manejo es principalmente médico: controlar el sangrado y el dolor con tratamiento hormonal y, cuando corresponde, con dispositivos liberadores de progestágeno.
En casos severos con falla de todas las alternativas, la histerectomía resuelve el problema de forma definitiva. Pero es la última opción después de agotar las demás, no la primera que se ofrece. Si te la propusieron de entrada, tiene sentido pedir una segunda opinión.
Y hay un tercer componente que se olvida
En pacientes con años de dolor menstrual severo —por endometriosis, por adenomiosis o por las dos— el dolor rara vez tiene un solo origen. Con el tiempo se suma un componente muscular: contractura del piso pélvico y puntos gatillo miofasciales que el cuerpo desarrolló para protegerse del dolor y que después adquieren vida propia.
Ese componente no se resuelve ni con cirugía de endometriosis ni con manejo hormonal de la adenomiosis. Necesita su propio tratamiento.
Es la razón por la cual una valoración completa de dolor menstrual severo tiene que revisar las tres cosas: qué hay fuera del útero, qué hay en la pared del útero, y qué está pasando con la musculatura.