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Dra. Claudia Bastidas

Quistes de ovario: cuándo operar y cuándo esperar

La mayoría de los quistes de ovario desaparecen solos. Cuando hay que operar, el objetivo es retirar el quiste conservando el ovario y el mayor volumen posible de tejido sano.

No todo quiste se opera

Conviene empezar por acá porque un hallazgo ecográfico genera mucha angustia y con frecuencia innecesaria. La mayoría de los quistes de ovario son funcionales: aparecen como parte del ciclo, no son una enfermedad y desaparecen solos en dos o tres ciclos.

En esos casos la conducta correcta es seguimiento con ecografía, no cirugía. Operar un quiste funcional significa sacrificar tejido ovárico sano sin ningún beneficio.

Cuándo sí se opera

  • Persistencia: el quiste no desaparece en el seguimiento.
  • Crecimiento progresivo.
  • Características no funcionales en la ecografía: contenido, tabiques, componente sólido, vascularización.
  • Síntomas: dolor persistente o sensación de presión.
  • Sospecha de malignidad, que obliga a estudio ampliado y a cirugía.
  • Endometriomas de tamaño significativo o que producen dolor.
  • Torsión ovárica — una urgencia quirúrgica: el quiste hace girar el ovario sobre su pedículo y compromete su irrigación. Requiere cirugía inmediata para salvar el ovario.

Preservar el ovario es el objetivo

En una quistectomía se retira el quiste y se conserva el ovario. Esa es la técnica que se busca siempre que sea posible, y la calidad con la que se ejecuta tiene consecuencias concretas:

  • Cada milímetro de tejido ovárico sano cuenta para la reserva ovárica.
  • En endometriomas importa aún más, porque suelen ser bilaterales y algunas pacientes requieren más de una cirugía a lo largo de la vida. Lo que se sacrifica en la primera no se recupera.
  • Preservar tejido protege también la función hormonal, no solo la fertilidad.

Retirar el ovario completo se reserva para situaciones específicas y se conversa antes de la cirugía, nunca como una decisión tomada dentro de la sala sin haberla anticipado.

Endometriomas: un caso aparte

El endometrioma —el "quiste de chocolate"— es un quiste formado por endometriosis. No es un quiste aislado: es la manifestación ovárica de una enfermedad que casi siempre está también en otros lugares de la pelvis.

Por eso su manejo es distinto. Antes de operar hay que saber si hay endometriosis profunda asociada, y para eso sirve la ecografía de mapeo. Operar solo el quiste y dejar el resto de la enfermedad es una causa frecuente de dolor que persiste después de la cirugía.

Por qué la vía laparoscópica

Además de las ventajas generales de la cirugía mínimamente invasiva, en cirugía de ovario la magnificación de la cámara permite identificar con precisión el plano entre el quiste y el tejido sano. Eso es exactamente lo que determina cuánto ovario se conserva.

Recuperación

  • Estancia corta, con frecuencia ambulatoria o de una noche.
  • Actividad habitual entre la primera y la segunda semana.
  • Control posoperatorio agendado antes de salir, con el resultado de patología cuando corresponde.

Preguntas frecuentes

Dudas habituales

¿Todos los quistes de ovario hay que operarlos?

No. La mayoría son quistes funcionales que aparecen con el ciclo y desaparecen solos en dos o tres meses. Se opera cuando el quiste persiste, crece, tiene características que sugieren que no es funcional, produce síntomas, o tiene signos que obligan a descartar malignidad. En muchos casos la conducta correcta es seguimiento con ecografía, no cirugía.

¿Me van a quitar el ovario?

El objetivo es el contrario: retirar el quiste conservando el ovario y el mayor volumen posible de tejido sano. Eso se llama quistectomía y es lo que se busca siempre que sea técnicamente posible. Retirar el ovario completo se reserva para situaciones específicas, y se conversa antes de la cirugía.

¿Afecta mi fertilidad?

Depende de cuánto tejido ovárico sano se preserve, y ahí la técnica quirúrgica pesa mucho. Una quistectomía cuidadosa preserva la reserva ovárica; una resección poco cuidadosa puede sacrificar tejido sano innecesariamente. Es especialmente relevante en endometriomas, que suelen ser bilaterales y a veces requieren más de una cirugía a lo largo de la vida.

¿Qué es un endometrioma?

Es un quiste de ovario formado por endometriosis, también llamado quiste de chocolate por el aspecto del contenido. Su manejo es diferente al de otros quistes porque forma parte de una enfermedad más amplia: hay que evaluar si existe endometriosis en otros lugares de la pelvis y planear la cirugía en conjunto.

¿Cómo se sabe si un quiste es peligroso?

Se evalúa por sus características en la ecografía —tamaño, contenido, paredes, tabiques, vascularización—, por la edad de la paciente y, cuando corresponde, por marcadores tumorales. La gran mayoría de los quistes en mujeres en edad reproductiva son benignos. Cuando hay signos que generan duda, el estudio se amplía antes de programar cualquier cirugía.

Un quiste no siempre significa cirugía. Significa que hay que estudiarlo bien.