Qué es la cirugía mínimamente invasiva
En lugar de abrir la pared abdominal, se realizan tres o cuatro incisiones de entre 5 y 12 milímetros. Por una de ellas entra una cámara que proyecta el interior de la pelvis magnificado en un monitor; por las otras, los instrumentos con los que se opera.
La subespecialidad que se dedica a esto es la cirugía ginecológica mínimamente invasiva, y su formación es independiente de la especialidad de ginecología. La Dra. Claudia Bastidas la cursó a través de la AAGL (American Association of Gynecologic Laparoscopists), la sociedad internacional de referencia en el campo.
Lo que cambia para la paciente
- Menos dolor después de la cirugía
- Menos hospitalización: muchos procedimientos son de estancia corta
- Menos incapacidad y reincorporación más temprana al trabajo
- Menor sangrado durante el procedimiento
- Mejor resultado estético
- Menos complicaciones asociadas a la herida quirúrgica
Hay una ventaja menos evidente y clínicamente más importante: la magnificación de la cámara permite identificar y respetar estructuras que en cirugía abierta se ven con dificultad. Eso es determinante en cirugía de endometriosis profunda, donde hay que trabajar cerca de nervios, uréteres y recto, y donde la diferencia entre resecar bien o dejar enfermedad se mide en milímetros.
Procedimientos que se realizan
- Cirugía de endometriosis por laparoscopia — Diagnóstico temprano y cirugía de endometriosis, incluida endometriosis profunda infiltrante y endometriosis ovárica.
- Consulta por dolor pélvico crónico — Estudio de la causa del dolor pélvico crónico y plan de tratamiento integral e interdisciplinario.
- Histerectomía laparoscópica — Extracción del útero por laparoscopia: menos dolor, menos hospitalización y recuperación más rápida que la cirugía abierta.
- Miomectomía — Extracción de miomas conservando el útero, por laparoscopia, histeroscopia o ablación por microondas.
- Cirugía de quistes de ovario por laparoscopia — Resección de quistes y tumores de ovario por vía laparoscópica, preservando tejido ovárico sano.
- Histeroscopia — Cirugía endoscópica sin incisiones: biopsia endometrial, resección de pólipos y de tabiques uterinos.
- Botox en piso pélvico — Toxina botulínica en músculos pélvicos y botox miometrial para dolor pélvico de origen muscular.
- Bloqueo de nervios para dolor pélvico — Bloqueo de nervios periféricos para el manejo del dolor pélvico crónico de origen neuropático.
- Infiltración de puntos gatillo — Infiltración de puntos gatillo miofasciales para dolor pélvico con componente muscular.
- Segunda opinión en histerectomía — Valoración para pacientes a quienes se propuso histerectomía, evaluando alternativas que conserven el útero.
Cómo se decide si hay que operar
Este es el punto donde más se equivoca el camino. Una cirugía se indica cuando hay una razón clara para esperar que mejore a la paciente, no porque exista un hallazgo en una imagen.
Los criterios que se evalúan en consulta:
- Qué síntoma es el que limita la vida de la paciente hoy, y si la cirugía puede modificarlo.
- Si el manejo médico está agotado o si todavía hay opciones no quirúrgicas razonables.
- Cuál es el componente principal del dolor. Si es muscular o neuropático, operar no lo mejora. Esta distinción evita cirugías que no van a resolver nada — y es la razón por la que algunas pacientes llegan con una o dos cirugías previas y el dolor intacto.
- Si la fertilidad es una prioridad ahora o más adelante, porque cambia la técnica y el momento.
- Si se requiere equipo multidisciplinario: coloproctología, urología o cirugía general.
Y si te han propuesto una histerectomía como única salida, existe la opción de una segunda opinión especializada antes de aceptarla. En muchos casos hay alternativas que conservan el útero.
Antes y después de la cirugía
Planeación
Cuando hay sospecha de endometriosis profunda, la ecografía de mapeo permite saber antes de entrar a quirófano dónde están las lesiones y qué especialistas se necesitan. Operar sin mapa es la forma más común de dejar enfermedad sin resecar.
Recuperación
Se entregan instrucciones concretas de manejo del dolor, cuidado de las incisiones, reinicio de actividad física y de relaciones sexuales, y señales de alarma por las cuales comunicarse. El control posoperatorio se agenda antes de salir.
Después de una cirugía por dolor
Si el dolor tenía componente muscular o neuropático, la cirugía resuelve la parte inflamatoria y el resto se sigue trabajando: manejo del dolor pélvico crónico, fisioterapia de piso pélvico y, cuando corresponde, botox o bloqueo de nervios. Decirlo antes de operar es parte de una expectativa honesta.