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Dra. Claudia Bastidas

Endometriosis: cuando el dolor tiene un nombre

Muchas mujeres llegan a la consulta después de años escuchando que su dolor era normal. La endometriosis no es un cólico fuerte: es una enfermedad inflamatoria crónica, tiene diagnóstico y tiene tratamiento.

Qué es la endometriosis

La endometriosis es una enfermedad en la que un tejido similar al endometrio —la capa que recubre el interior del útero— crece fuera de la cavidad uterina. Puede implantarse en los ovarios, en el peritoneo que recubre la pelvis, en los ligamentos que sostienen el útero, en el espacio entre el útero y el recto, y en casos de enfermedad profunda también en el intestino, la vejiga o los uréteres.

Ese tejido conserva su respuesta a las hormonas del ciclo menstrual: se engrosa, se inflama y sangra cada mes. La diferencia es que no tiene por dónde salir. La sangre y la inflamación quedan atrapadas dentro de la pelvis, y con el tiempo generan adherencias —bandas de tejido que pegan unos órganos con otros— y sensibilización del sistema nervioso.

Eso explica por qué el dolor de la endometriosis no se comporta como un cólico común, por qué puede aparecer en momentos del ciclo distintos de la menstruación, y por qué en muchos casos deja de responder a los analgésicos.

Los síntomas que más se pasan por alto

El síntoma más conocido es el dolor menstrual intenso, pero no es el único ni siempre el principal. Estos son los que con más frecuencia se normalizan durante años:

  • Dismenorrea que empeora con el tiempo. Dolor menstrual que no cede con analgésicos comunes, que obliga a faltar al trabajo o a la universidad, o que ha ido aumentando de intensidad con los años.
  • Dolor durante las relaciones sexuales. Especialmente el dolor profundo, en ciertas posiciones, que puede mantenerse horas después. Es un síntoma que muchas pacientes no mencionan si no se les pregunta directamente.
  • Dolor al defecar o al orinar, sobre todo si se intensifica durante la menstruación. Sugiere compromiso profundo del intestino o de la vejiga.
  • Dolor pélvico fuera de la menstruación. Dolor que se vuelve constante o que aparece en la mitad del ciclo, señal de que hay inflamación crónica establecida.
  • Síntomas digestivos cíclicos. Distensión abdominal, estreñimiento o diarrea que siguen el ritmo del ciclo. Con frecuencia se diagnostican como colon irritable durante años.
  • Dificultad para quedar en embarazo. En muchos casos la endometriosis se descubre precisamente durante el estudio de fertilidad.
  • Fatiga persistente. Consecuencia de la inflamación crónica, y uno de los síntomas que más afecta la vida diaria y que menos se asocia con la enfermedad.

Un punto importante: la intensidad del dolor no predice la extensión de la enfermedad. Hay endometriosis mínima con dolor incapacitante y enfermedad extensa con pocos síntomas. Por eso el dolor de una paciente nunca se mide contra el de otra.

Por qué el diagnóstico tarda tanto

En Latinoamérica una mujer tarda en promedio entre siete y diez años en recibir el diagnóstico de endometriosis. No es porque la enfermedad sea rara —afecta aproximadamente a una de cada diez mujeres en edad reproductiva— sino por una combinación de factores:

  • El dolor menstrual está culturalmente normalizado. Muchas pacientes no consultan porque creen que lo que sienten es lo que sienten todas.
  • Cuando consultan, con frecuencia reciben manejo sintomático sin que nadie estudie la causa.
  • Una ecografía normal no descarta endometriosis. La ecografía convencional puede ver un endometrioma en el ovario, pero la enfermedad peritoneal superficial y buena parte de la enfermedad profunda no se ven si el estudio no está dirigido a buscarlas.
  • Los síntomas digestivos y urinarios llevan a la paciente a gastroenterología o urología antes que a una valoración ginecológica especializada.

Cómo se llega al diagnóstico

1. Historia clínica dirigida

Es la herramienta más subestimada y la más útil. Una anamnesis que pregunta específicamente por el patrón del dolor, su relación con el ciclo, el dolor en las relaciones, los síntomas intestinales y urinarios, y la historia familiar, orienta el diagnóstico antes de cualquier imagen.

2. Examen físico

Permite identificar nódulos en el fondo de saco, dolor a la movilización del útero, engrosamiento de los ligamentos uterosacros y —algo que suele omitirse— el componente muscular del dolor en el piso pélvico, que en muchas pacientes es una causa añadida de sufrimiento.

3. Ecografía de mapeo para endometriosis

Es un estudio distinto de la ecografía ginecológica de rutina: está dirigido específicamente a localizar y medir las lesiones de endometriosis, incluida la enfermedad profunda. Permite planear la cirugía antes de entrar a quirófano y saber si se necesita un equipo multidisciplinario.

Cómo se solicita y dónde se realiza la ecografía de mapeo.

4. Resonancia magnética

Se reserva para casos seleccionados de endometriosis profunda, cuando se necesita definir mejor el compromiso del intestino, del uréter o del tabique rectovaginal.

5. Laparoscopia

Sigue siendo el procedimiento que permite ver, confirmar y tratar en el mismo acto. Hoy no es el primer paso obligatorio del diagnóstico, pero es el tratamiento definitivo cuando hay indicación quirúrgica.

Tratamiento: no hay una sola respuesta

El tratamiento se construye según el síntoma que más afecta la vida de la paciente, la extensión de la enfermedad y si el embarazo es una prioridad ahora o más adelante. Estas son las líneas de trabajo:

Manejo médico

Busca frenar el estímulo hormonal sobre las lesiones y controlar la inflamación. Funciona bien en muchas pacientes y es el primer paso cuando no hay indicación quirúrgica. No elimina las lesiones, pero puede controlar el dolor y detener la progresión.

Cirugía laparoscópica

Cuando hay indicación, el objetivo es resecar la enfermedad de forma completa preservando la función y la anatomía. En endometriosis profunda esto puede requerir trabajo conjunto con coloproctología o urología.

Cirugía de endometriosis por laparoscopia ·Endometriosis profunda infiltrante

Manejo del dolor como problema propio

Este es el punto que más se descuida. En muchas pacientes con endometriosis de años, el dolor ya no depende solo de las lesiones: hay contractura del piso pélvico, puntos gatillo miofasciales y sensibilización del sistema nervioso. Si eso no se trata, la paciente puede quedar operada y seguir con dolor.

Ahí entran herramientas específicas: botox en el piso pélvico, bloqueo de nervios e infiltración de puntos gatillo.

Abordaje interdisciplinario

La endometriosis no es solo un problema quirúrgico. El manejo integral incluye fisioterapia de piso pélvico, nutrición con enfoque antiinflamatorio, acompañamiento psicológico y, según el caso, urología, coloproctología y medicina funcional. El consultorio trabaja con red de apoyo en todas estas áreas.

Qué esperar de la primera consulta

La primera valoración se dedica a entender la historia completa: cuándo empezó el dolor, cómo ha cambiado, qué se ha intentado, qué estudios existen y qué es lo que más limita la vida diaria hoy. De ahí sale un plan: qué estudios faltan, qué manejo se inicia y en qué plazo se reevalúa.

Si vives fuera de Cali, esa primera valoración se puede hacer por teleconsulta, incluida la revisión de estudios ya realizados y la segunda opinión antes de aceptar una cirugía.

Preguntas frecuentes

Dudas habituales

¿Qué es exactamente la endometriosis?

Es una enfermedad en la que tejido similar al que recubre el interior del útero (el endometrio) crece fuera de él: en los ovarios, en el peritoneo, en los ligamentos que sostienen el útero, en el intestino o en la vejiga. Ese tejido responde a las hormonas del ciclo, se inflama y sangra, pero no tiene por dónde salir. El resultado es inflamación crónica, adherencias y dolor. No es "un cólico fuerte": es una enfermedad inflamatoria crónica.

¿Por qué tarda tantos años en diagnosticarse?

Por dos razones que se suman. La primera es cultural: el dolor menstrual se normaliza, y muchas mujeres escuchan durante años que "eso es normal" o que "se quita cuando tengas hijos". La segunda es técnica: la endometriosis no siempre se ve en una ecografía convencional, y una ecografía normal no descarta la enfermedad. Se necesita una valoración con enfoque específico y, cuando corresponde, ecografía de mapeo hecha por alguien entrenado en buscarla.

¿Se puede diagnosticar sin cirugía?

Sí. Hoy el diagnóstico se puede establecer con una historia clínica dirigida, un examen físico cuidadoso y estudios de imagen especializados, principalmente la ecografía de mapeo para endometriosis. La laparoscopia sigue siendo el método que permite confirmar y tratar en el mismo acto, pero ya no es el único camino para llegar al diagnóstico ni el primer paso obligatorio.

¿La endometriosis se cura?

Es una enfermedad crónica, así que hablar de "cura" no sería honesto. Pero sí es tratable, y el objetivo del tratamiento es concreto y alcanzable: controlar el dolor, frenar la progresión, preservar la fertilidad cuando es una prioridad y recuperar calidad de vida. Muchas pacientes que llegaron con años de dolor sin respuesta hoy tienen un diagnóstico y un plan que funciona.

¿La endometriosis impide quedar en embarazo?

No necesariamente. Muchas mujeres con endometriosis logran embarazos espontáneos. Sí es una causa frecuente de infertilidad —entre el 30 % y el 50 % de las mujeres con dificultad para concebir tienen endometriosis— y en algunos casos el tratamiento quirúrgico mejora las probabilidades. La decisión de operar antes de buscar embarazo depende del tipo y la localización de las lesiones, y se toma caso por caso.

¿Hay que operar siempre?

No. La cirugía se indica cuando hay dolor que no responde al manejo médico, cuando existen lesiones que comprometen órganos como el intestino o la vejiga, cuando hay endometriomas de cierto tamaño, o cuando hay un factor de infertilidad que la cirugía puede corregir. En muchos casos el manejo médico y el abordaje del componente muscular y neuropático del dolor son suficientes. Operar sin indicación clara no mejora a la paciente.

Si llevas tiempo buscando respuestas, es momento de encontrarlas.