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Dra. Claudia Bastidas

Endometriosis profunda infiltrante

Cuando las lesiones infiltran más allá de la superficie y comprometen el intestino, la vejiga o los uréteres, el manejo cambia. Esta forma de la enfermedad requiere un mapa previo y un equipo con más de una especialidad en la sala.

Qué la define

La endometriosis profunda infiltrante es la forma de la enfermedad en la que las lesiones penetran más de 5 milímetros por debajo de la superficie peritoneal e invaden estructuras vecinas.

No es un sinónimo de "endometriosis avanzada" ni una cuestión de grado. Es una forma con comportamiento propio: crece infiltrando, genera fibrosis densa, distorsiona la anatomía de la pelvis y puede comprometer la función de órganos que no son ginecológicos.

Dónde se localiza

  • Ligamentos uterosacros y torus uterino: la localización más frecuente. Produce dolor profundo en las relaciones sexuales.
  • Tabique rectovaginal: dolor pélvico profundo y dispareunia intensa.
  • Pared del recto y del sigmoide: dolor al defecar, sangrado rectal durante la menstruación, cambios en el hábito intestinal.
  • Vejiga: dolor al orinar, urgencia, sangre en la orina durante la regla.
  • Uréteres: puede producir dilatación y compromiso silencioso de la función renal.
  • Nervios pélvicos: dolor de carácter neuropático, que requiere su propio abordaje.

El riesgo silencioso

Merece un apartado propio. Un nódulo de endometriosis que comprime el uréter puede producir dilatación de la vía urinaria y, con el tiempo, pérdida progresiva de función renal sin dar un síntoma que lo anuncie.

No siempre duele, y cuando duele no lo hace de una forma que apunte al riñón. Por eso el estudio de una endometriosis profunda incluye evaluar específicamente los uréteres, incluso en pacientes cuyo síntoma principal es solo el dolor menstrual.

Cómo se estudia

Ecografía de mapeo

Es el estudio central. La ecografía de mapeo localiza y mide cada lesión, define la profundidad de infiltración en la pared intestinal y la distancia al margen anal, y detecta compromiso de vejiga y uréteres. Es lo que permite planear la cirugía en lugar de improvisarla.

Resonancia magnética

En casos seleccionados, para definir con más detalle el compromiso del tabique rectovaginal, del intestino o del uréter cuando la ecografía deja dudas.

Estudios complementarios

Según los hallazgos: evaluación de la función renal y de la vía urinaria, y estudios de colon cuando hay compromiso intestinal significativo.

Cirugía: por qué el equipo importa

Resecar endometriosis profunda significa trabajar a milímetros del recto, de los uréteres y de los nervios pélvicos. Según la localización, la resección completa puede requerir:

  • Coloproctología, cuando hay que intervenir la pared del recto.
  • Urología, cuando hay compromiso de vejiga o de uréter.

Que esos especialistas estén en el mismo acto quirúrgico —y no en una segunda cirugía meses después— es lo que evita dejar enfermedad sin resecar. Y para convocarlos hay que saber antes qué se va a encontrar: de nuevo, el mapa previo.

La Dra. Claudia Bastidas hace parte del Programa de Endometriosis Profunda de Clínica Imbanaco – Grupo Quirónsalud, que reúne precisamente ese tipo de equipo. Es también coautora de la declaración de consenso colombiana sobre el abordaje transdisciplinario del dolor pélvico crónico asociado a endometriosis.

El dolor después de la cirugía

En pacientes con endometriosis profunda de varios años, el dolor casi siempre tiene más de un componente. La cirugía resuelve el inflamatorio y el estructural. Lo que queda —contractura del piso pélvico, puntos gatillo, nervios sensibilizados— necesita tratamiento propio.

Decirlo antes de operar no es matizar el resultado: es lo que permite que la paciente sepa qué esperar y que el plan continúe después de la cirugía en lugar de detenerse ahí.

Preguntas frecuentes

Dudas habituales

¿Qué hace que una endometriosis sea "profunda"?

La profundidad de infiltración. Se considera endometriosis profunda infiltrante cuando las lesiones penetran más de 5 milímetros por debajo de la superficie del peritoneo, comprometiendo estructuras como el tabique rectovaginal, los ligamentos uterosacros, la pared del intestino, la vejiga o los uréteres. No es simplemente "endometriosis avanzada": es una forma de la enfermedad con comportamiento y manejo distintos.

¿Es más grave?

Es más compleja de tratar y requiere un equipo con más competencias, sí. Pero conviene separar dos cosas: la extensión de la enfermedad y la intensidad del dolor no van de la mano. Hay endometriosis profunda con síntomas moderados y enfermedad superficial con dolor incapacitante. Lo que sí hace la enfermedad profunda es tener riesgo de comprometer la función de otros órganos, y eso es lo que obliga a estudiarla bien.

¿Por qué se necesita un equipo multidisciplinario?

Porque cuando la enfermedad infiltra la pared del recto, resecarla bien puede requerir un procedimiento sobre el intestino, y eso es competencia de coloproctología. Si compromete vejiga o uréter, es competencia de urología. Tener a esos especialistas en el mismo acto quirúrgico evita dejar enfermedad sin resecar y evita reoperar a la paciente.

¿Puede afectar el riñón?

Sí, y es una de las razones por las que esta enfermedad no se debe subestimar. Un nódulo que comprime el uréter puede producir dilatación y, si no se detecta a tiempo, pérdida progresiva y silenciosa de función renal. Lo grave es que puede ocurrir sin dolor específico que lo anuncie. Por eso el estudio de la endometriosis profunda incluye evaluar los uréteres.

¿Cómo se diagnostica?

Principalmente con ecografía de mapeo realizada por un ecografista entrenado, y con resonancia magnética en casos seleccionados para definir mejor el compromiso del intestino o del uréter. La ecografía convencional no es suficiente: la enfermedad profunda no se ve si el estudio no está dirigido a buscarla.

Si tu caso es complejo, es exactamente el tipo de paciente que atendemos.