Qué la define
La endometriosis profunda infiltrante es la forma de la enfermedad en la que las lesiones penetran más de 5 milímetros por debajo de la superficie peritoneal e invaden estructuras vecinas.
No es un sinónimo de "endometriosis avanzada" ni una cuestión de grado. Es una forma con comportamiento propio: crece infiltrando, genera fibrosis densa, distorsiona la anatomía de la pelvis y puede comprometer la función de órganos que no son ginecológicos.
Dónde se localiza
- Ligamentos uterosacros y torus uterino: la localización más frecuente. Produce dolor profundo en las relaciones sexuales.
- Tabique rectovaginal: dolor pélvico profundo y dispareunia intensa.
- Pared del recto y del sigmoide: dolor al defecar, sangrado rectal durante la menstruación, cambios en el hábito intestinal.
- Vejiga: dolor al orinar, urgencia, sangre en la orina durante la regla.
- Uréteres: puede producir dilatación y compromiso silencioso de la función renal.
- Nervios pélvicos: dolor de carácter neuropático, que requiere su propio abordaje.
El riesgo silencioso
Merece un apartado propio. Un nódulo de endometriosis que comprime el uréter puede producir dilatación de la vía urinaria y, con el tiempo, pérdida progresiva de función renal sin dar un síntoma que lo anuncie.
No siempre duele, y cuando duele no lo hace de una forma que apunte al riñón. Por eso el estudio de una endometriosis profunda incluye evaluar específicamente los uréteres, incluso en pacientes cuyo síntoma principal es solo el dolor menstrual.
Cómo se estudia
Ecografía de mapeo
Es el estudio central. La ecografía de mapeo localiza y mide cada lesión, define la profundidad de infiltración en la pared intestinal y la distancia al margen anal, y detecta compromiso de vejiga y uréteres. Es lo que permite planear la cirugía en lugar de improvisarla.
Resonancia magnética
En casos seleccionados, para definir con más detalle el compromiso del tabique rectovaginal, del intestino o del uréter cuando la ecografía deja dudas.
Estudios complementarios
Según los hallazgos: evaluación de la función renal y de la vía urinaria, y estudios de colon cuando hay compromiso intestinal significativo.
Cirugía: por qué el equipo importa
Resecar endometriosis profunda significa trabajar a milímetros del recto, de los uréteres y de los nervios pélvicos. Según la localización, la resección completa puede requerir:
- Coloproctología, cuando hay que intervenir la pared del recto.
- Urología, cuando hay compromiso de vejiga o de uréter.
Que esos especialistas estén en el mismo acto quirúrgico —y no en una segunda cirugía meses después— es lo que evita dejar enfermedad sin resecar. Y para convocarlos hay que saber antes qué se va a encontrar: de nuevo, el mapa previo.
La Dra. Claudia Bastidas hace parte del Programa de Endometriosis Profunda de Clínica Imbanaco – Grupo Quirónsalud, que reúne precisamente ese tipo de equipo. Es también coautora de la declaración de consenso colombiana sobre el abordaje transdisciplinario del dolor pélvico crónico asociado a endometriosis.
El dolor después de la cirugía
En pacientes con endometriosis profunda de varios años, el dolor casi siempre tiene más de un componente. La cirugía resuelve el inflamatorio y el estructural. Lo que queda —contractura del piso pélvico, puntos gatillo, nervios sensibilizados— necesita tratamiento propio.
Decirlo antes de operar no es matizar el resultado: es lo que permite que la paciente sepa qué esperar y que el plan continúe después de la cirugía en lugar de detenerse ahí.